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lunes, 17 de abril de 2006

Las gotitas escondidas


Por fin el sol se atreve a preguntar, hace días que no ve a las gotitas jugar. Ha estado luciendo cuidadosamente, sin calentar en exceso para que no se secaran si andaban despistadas trajinando por el jardín.

Estaba a punto de retirarse, la luna ya despuntaba, se acercaba la noche, ya no podía más estaba preocupado, se decidió y gritó:





-gotitas, ¿dónde estais? hace días que no os veo jugar -esperó impaciente y atento-


-Aquí, en una hoja! -gritaba quedamente una gotita-


-¿En que hoja? no puedo veros


-En una hoja del nenúfar que hay en el estanque.


Sorprendido y medio enfadado les dijo:


-¡pero que inconscientes! ¿no sabéis que podéis desaparecer si caéis en el agua?


-Si, si, ya lo sabemos, pero estamos muy quietecitas y no nos movemos, estamos escondidas debajo la flor. Le hemos pedido permiso.


-¿y puede saberse como demonios habéis llegado aquí?


-Nos ha traído el pajarillo entre sus alas, acababa de bañarse y se lo hemos pedido, lo teníamos decidido nos esconderemos en un lugar bien fresquito para no desaparecer cuando salieras y calentaras la tierra con tu calor.


-¿y puede saberse porque estais escondidas?


-Porqué el jardín está raro, ya no nos gusta jugar con sus flores, estamos esperando que se ponga bueno o que venga alguien a arreglarlo.


-¿raro? ¿que tiene de raro, yo lo veo igual?


-Las flores no nos dejan jugar con ellas, están antipáticas y se ponen feas... no nos gustan.


-¿y pues que pasa con ellas? explicádmelo.


Pues verás, ya sabes que jugábamos con las rosas y los claveles, las margaritas y con todas las flores pequeñitas que salen entre las hierbas y nos lo pasábamos la mar de bien. Un día, una flor que parece toda una señorona, le gritó a mi gotita compañera que se escondía entre sus pétalos:


-Sal de ahí gota estúpida! ¿que no ves que distorsionas y tapas mis bellos dibujos?


Mi compañera dió un bote asustada y extrañada.


-No se enfade señora orquídea, sólo estaba jugando... y no es cierto que distorsione sus dibujos soy transparente y cuidadosa.


-Tonterías! lárgate de aquí a jugar a otro sitio, me molesta tu presencia... ¡lárgate!


Y mi compañera salió corriendo... estúpida y presumida orquídea ahí te quedas sola. Tonta y orgullosa!


Y toda enfadada me dijo:


-¿sabes que? que ya no quiero jugar, me voy a dormir en un lugar fresquito, que no le de el sol ni llegue ningún gruñido.


-Bueno, bueno, entiendo que te hayas enfadado, anda ves a dormir un rato que yo iré a ver si encuentra alguna que esté cariñosa. Ya vuelvo.



Y me fuí al rosal a buscar a la rosa y preguntarle si quería jugar con nosotras. El rosal se había quedado con una única rosa, alta, tiesa, distante, y su tallo había crecido y crecido y llenado de espinas enormes... parecía un puerco espín... tan alto era que la rosa sobresalía por encima de todo el jardín, parecía que alargaba el cuello con esfuerzo para verlo todo desde muy arriba,


- Gritando fuerte pregunté:


-Rosa! ¿quieres jugar?


La rosa, ladeó la cabeza y me miró despectiva


-Bah! que queréis ahora? Soy demasiado bella para jugar con humildes gotas ¿no ves que todos me admiran? ¿no entendéis que no estoy para juegos? He de lucir gloriosa, destacar, deslumbrar cuando abra mis pétalos, estoy muy atareada acicalándome...


Me quedé mirándola extrañada... ¿que le pasa a la rosa? ¿que le ha dao con este pronto?


Y sorprendida me di cuenta que algo raro sucedía... era preciosa, porque negarlo... pero tan orgullosa e imperiosa que parecía desdeñaba cuanto le rodeaba, ¿que buscaba desde aquella altura? no había nada, vacío a su alrededor... otra flor que prefería estar sola. Allá tú!


Así que me fuí.


Emprendí la marcha otra vez, me acerqué curiosa a una flor que no había visto nunca...


Vaya -pensé cuando la ví de cerca- otra flor que también parecía se había tragado una viga... tiesa y erguida y un pico enorme, parecía un pájaro con cresta...


¿como te llamas? -le pregunté-


-Soy el Ave del Paraíso, como dicen los vulgares -contestó altiva- pero mi nombre de pila es Strelitzia Reginae!!!


La miré divertida jejejejejeeeeeeee esto es lo que parecía un lorito arrogante.


-¿Y que haces aquí arriba, con quien hablas?


-Con nadie! No me hablo con flores vulgares...


¿que quieres? me estás molestando, estoy preparando el discurso para mañana...


-Nada, nada, no quiero nada, ya me voy -respondí y pregunté: ¿para quien es el discurso, quien te escucha?


-Esto es lo de menos, no es importante, mis discursos son tan magníficos que no me hace falta público.


-Ah! pues nada ahí te quedas... que te vaya bonito con tu discursito.


Está mochales... hablar para oírse a si misma, que aburrimiento!


Y continué el camino en busca de otra flor.


De pronto recordé los claveles, fué muy divertido jugar al tiovivo, y los busqué. Los encontré, si, pero casi no se veían, estaban encerrados en si mismos, apenas se veía sus colores.


-Claveles, ¿porque estais tan encerrados?


-Calla, calla, es una lata, no hay manera de crecer con tranquilidad, el jardín está descuidado y las malas hierbas se comen nuestro alimento, trepan y se extienden y todo lo asfixian. Así que hemos decidido replegarnos esperando mejor época y es una lástima porque al paso que vamos no abriremos nuestra flor esta primavera. Lo sentimos gotita, otra vez será.


-Pues que lástima! cada vez se está poniendo más difícil encontrar flores con las que jugar. Cuidaros mucho. Adios, hasta otra!


Buufff estaba empezando a cansarme, el jardín era muy grande, más de lo que imaginaba habían crecido flores que ni conocía, casi que no me atrevía ni a preguntar, así que... decidí ir a por las margaritas a ver si esta vez tenía más suerte.


Al final llegué donde estaban todas juntas, un poco espachurradas, sus tallos largos estaban torcidos, los botones chiquititos y las hojitas blancas no tenían fuerza.


-Hola! que os pasa que estais tan tristotas? yo venía para preguntaros si podíamos venir a jugar con vuestras hojitas blancas, es divertido saltar de una a otra... pero me parece que no tenéis fuerza.

¿estais malas?


-Hola gotita, si, estamos algo alicaídas, nadie cuida de nosotras y no tenemos fuerza.


-Caramba! ¿vosotras estais igual que los claveles... ellos están replegados y vosotras sin fuerzas.

Algo raro le pasa al jardín las flores que sois más divertidas estais pachuchas y las que son las “estrellas” se han vuelto orgullosas y despectivas. Y ha crecido un montón de mala hierba y las enredaderas lo asfixian todo, ya casi ni se puede pasear por aquí. ¡cuanto lo siento margaritas! espero que pronto os pongáis buenas. Adios!


Jo! que rollo, creo que me voy a dormir con mi compañera.


Así que emprendí el camino de regreso... fué una aventura peligrosa, andaba yo por el sendero con mis elucubraciones cuando de pronto me topé con una boca enorme que me estaba mirando, me acerqué con cuidado y pregunté:


-¿Quien eres, como te llamas?


-Soy la Venus Atrapamoscas – me contestó con voz grave- así me conoce el pueblo llano pero mi nombre de verdad es Dionaea muscipula. Soy única en mi especie!


jolines! otra que tiene cara de mala leche y me nombra a la plebe.


-¿y porqué tienes esta boca tan enorme?


-Cazó con ella cualquier mosca que se acerque atraído por mi dulzura o cualquier otro insecto que se cruce en mi camino. Quien ose molestarme acaba en mi boca.


-¿y te los comes?


-Pues claro!


-No me gustas. Eres una planta traidora, pareces preciosa pero muerdes sin distinción ni comprensión.


-Es que soy una planta carnívora, y única en mi especie.


-Mira que bien, pues ahí te quedas señora Venus, que usted lo pase bien.


Continué caminando con un poco de aprensión había muchas flores que no conocía y todas me miraban fijamente... un escalofrío me recorrió... bueno, no me recorrió nada... quería decir que me entró el tembleque.


Me encontraba en una zona de flores hambrientas, puaff! algunas eran bonitas pero a la que te descuidabas mordían. Así que decidí salir de aquella zona lo más rápido posible, no fuera que me confundieran con un bicho y se me zamparan.


De pronto se terminó el senderito y apareció ante mi un espacio que más que jardín parecía una selva. Hierbas, matojos, hojas secas, florecillas pequeñitas a punto de ser absorbidas por la maleza. Crucé como pude, intentando no quedar enganchada en hojas pegajosas, no perderme entre las enredaderas.


Iba a preguntar a las flores chiquititas pero estaban todas demasiado ocupadas intentando subsistir entre aquella maraña. Se discutían entre ellas, incluso se pisaban unas a otras, las más fuertotas gritaban fuerte y las débiles, débilmente.


Sudando - es un decir- alcancé una zona tranquila, allí habían jacintos, azucenas, nardos y narcisos. Parecían tranquilos y relajados, los había de todos los colores y olores. De entre ellos destacaban tres lirios azules. Daba gozo verlos. Así que me dediqué a pasear lentamente por allí, disfrutando saludaba y preguntaba, y casi todos me dijeron que si, que podíamos ir a jugar con ellos. Les agradecí su deferencia, amistad y o ofrecimiento y me despedí de ellos. Al fin, después de todo el periplo había encontrado amigos para jugar y también reír.


Me apresuré a buscara mi compañera, temía se despertara y no me encontrara.


La encontré durmiendo a pierna suelta cerca de la fuente de los pajarillos.


-Eh tú despierta!

-hummmmmmmmm ¿que pasa? ¿donde has estado?

-Buscando flores con quien jugar. Y le expliqué toda mi aventura.


-Caramba si que está el jardín soliviantado. Otra vez no te dejaré ir sola.


-Ya! pero si tengo que esperar a que tu hagas algo nos aburriremos. ¡vaya gandulería gastas!


-No es ganduleria es desapego, si he de andar con cuidado por donde paseo, aguantar tonterías de flores presumidas y encima evitar que se me zampen vivo, mejor buscar un sitio tranquilo y a resguardo.


-¡Pero he encontrado flores que dicen nos dejan jugar con ellas!


-Si ya veo, pues lo tendremos en cuenta. Pero ahora no me apetece cruzar todo el jardín. Vayamos a un lugar seguro y dentro de un tiempo iremos en su busca. Seguro que las encontraremos.


-Tienes razón, estoy cansada de tanto ajetreo, descansemos y ya volveremos. ¿y donde vamos para descansar?


-Pues se me ocurre que si encontramos al pajarillo bañándose en la fuente, le podemos pedir que nos deje montar en sus alas y nos deje caer en medio del estanque, en donde los nenúfares, que están allí tranquilamente sin meterse en jaleos. Podremos cobijarnos entre sus hojas y aunque el sol caliente no nos fundiremos. Si nos estamos quietecitas y bien juntitas no nos caeremos.


Y sí fué, señor sol, que fuimos a buscar al pajarillo y nos trajo hasta aquí, así que no se preocupe por nosotras, usted haga lo que tenga que hacer, cuando escampe... ya volveremos al jardín aunque sea a lomos de la ranita.


-Bien gotita, me parece bien. Quedaros tranquilas y guareceros de tempestades, cuando decidáis salir otra vez a jugar al jardín me avisáis, ya sabéis yo os continuaré cuidando.


-Adios gotitas, hasta siempre!

-Adios señor sol, que siga siempre tan alegre.








domingo, 16 de abril de 2006

Rocío y plata






Y no se acabó el cuento

de Maria Salamiento

este cuento quiere continuar.








********************

En una pequeña flor llamada “Don diego” se ocultaron para no desaparecer con el sol.

Al cerrarse, la pequeña flor las resguardaba del calor.

Y allí quedaron y se fundieron. Y gritaron las dos al mismo tiempo:

-Ya está sol ya puedes calentar!

Mañana nos veremos y esta noche, cuando la flor se abra, con la luna jugaremos.

Y las gotitas, encerraditas en la flor, sabían que por la noche ésta se abriría y podrían contemplar un escenario nunca visto, pues por la noche siempre dormían

********************

Y así fue, al caer la noche, la flor, poquito a poco se desperezó y se abrió con todo su esplendor desprendiendo y regalando su olor.

Las gotitas quietecitas esperaron sin moverse, sin gritar, estaban sorprendidas, el cielo no era azul, era negro! Y no había sol, pero había luz, una luz blanca y brillante y también veían todo de puntitos que parecía que reían o les guiñaban los ojos. A ciencia cierta no lo sabían.

Al cabo de un buen rato se atrevieron a moverse y estirándose todo lo que pudieron asomaron la nariz por el borde la flor.

Oooooh! Que bonito! Parece todo negro y no lo es, parece todo blanco y no lo es, igual se ven los colores con esta luz!

-Salimos? –pregunta una-

-Seguro? –duda la otra-

-Seguro, vamos a inspeccionar, no pasará nada, tenemos muchas horas hasta que vuelva el sol a calentar.

-Bien, si tu te atreves yo te acompaño. Vamos!

Y una aupó a la otra hasta el borde, después esta ayudó con la mano y pudo izar a su compañera. Y allí estaban las dos gotitas sentadas en el borde de la flor.

-Que hacemos, como bajamos?

-gegegegegeee pues bien bien no lo se, tengo que pensar la forma que será más divertida. Podemos intentar caer dentro de otra flor y la sorprenderemos y así una vez y otra hasta que lleguemos al suelo. O podemos dejarnos deslizar por las hojas y las ramas como si fuera un tobogán.

-Me gusta el tobogán! Salir de las flores me cuesta, que somos pequeñitas y no llegamos bien al borde.

Y dicho y hecho se cogieron de la mano y bien juntitas empezaron a bajar.

Y disfrutaron largo rato hasta que no llegaron abajo.

Ahora una rama larga, larga, larga, caían en una hojita y aprovechaban un rato y se balanceaban, volvían a saltar y volvían a resbalar.

Lo curioso del caso es que no les dio miedo la oscuridad. Al revés, estaban fascinadas, todo brillaba de una forma extraña.

Al principio no sabían a que se debía hasta que llegaron al suelo no lo comprendieron

Como fue? que paso?

Aterrizaron en la tierra debajo de una hoja que... hacía sombra. Y no se vieron. No se veían la una a la otra y esto que habían bajado juntas!

-Ostras! no te veo, estás negra!

-Yo tampoco te veo a ti... el susto que me di!

-No me dejes de la mano que empieza a cogerme un poco de miedo, podemos perdernos!

-Es muy raro!

-Que es lo que ves raro?

-Pues mientras bajábamos yo te veía...!

-Y yo también a ti. ¿Cómo puede ser que ahora estemos negras?

-Pues por eso digo que es raro. No lo entiendo, no lo se.

Y cogidas fuertemente para no perderse empezaron a andar

Y de pronto!

-Oooooh!!!! mira! mira! ahora eres de color de plata!

-Y tu también, que bonita estas!

-Y a que se debe ese cambio?

-Mosca, estoy mosca, vamos a investigar.

Y continuaron andando con precaución y pasaron por debajo de una hoja enorme y...

Oooooh! –Oooooh!... ya no estás! Donde te has metido?

-Pero si estoy cogida a ti yo tampoco te veo...

Ya volvemos a ser negras! –gritaron al unísono- Que misterio!!!!

Al final, después de un buen rato de brillar como perlas o desaparecer de inmediato, comprendieron que pasaba y cuando lo adivinaron quedaron hechizadas.

Era la luz de luna la que las hacía brillar, gotas de plata, gotas blancas, gotas de perlas, gotas de rocío que salieron a jugar.

Y cuando una hoja las privaba de la luz, desaparecían como por arte de magia, parecía que se escondían y se camuflaban en la negra sombra de la hoja a resguardo de una noche blanca.

-Es la luna! es la luna la que nos hace brillar, que bonito! que divertido, es fantástico!!! –gritó una gotita alborozada.

-Así si que se puede jugar! Nos podemos amagar y desaparecer... gegege... y será difícil podernos encontrar –contestó la otra maquinando nuevos juegos-

-NO! yo no quiero jugar a eso, temo perderme y perderte... y si después no nos podemos encontrar?

-Pues tienes razón, puede ser peligroso. Bueno, es igual juguemos a otra cosa ¿vale?

-Vale... espera que pienso...YA LO SE!! podemos jugar a disfraces!

-Y de que nos disfrazamos?

-Pues de príncipe y princesa, con vestidos elegantes y brillantes con adornos y arabescos de luz de plata de luna blanca. Y buscaremos un carruaje y podemos ir a bailar y cuando suenen las doce campanadas nos vamos a descansar. Como en el cuento de La Cenicienta

-Pero si tu no tienes zapatos!

-Bueno y que? No estamos inventando un cuento? Pues este será distinto y ya está!.

-Tu estás "locatis" de donde sacamos un carruaje y la música?

-Jo! que poca imaginación tienes compañero, que no lo ves? está a tu alrededor, todo está a nuestra disposición

-Mira, en lugar de carroza iremos en góndola, como si estuviéramos en Venecia, está hoja de nenúfar nos servirá y esta ranita que nos está mirando remará con sus patitas, se lo pediremos y veras como accederá.

-Bueno vale, espero no zozobrar ni caer al agua porque nos diluiremos y la pifiaremos...

-No que va! con una hoja tan grande como quieres zozobrar? Miedica... jejejeeee

-Vale y la música de donde la sacamos?

-Que nos los oyes? Los grillos están cantando!

-Los grillos? pero si solo dan dolor de cabeza!

-Que noooo que les pediremos que formen como una orquesta, montarán en otra hoja y nos acompañaran en el paseo, ya verás como saben componer música bonita, que eres un descreído!

-Bueno, bueno explicado así casi me lo creo

-Pues claro! ahora verás...

Y fue la gotita y buscó dos hojas enormes de nenúfar, convenció a las ranitas para que remaran y pidió a los grillos que montaran una orquesta con todos los instrumentos.

Efectivamente, así lo hicieron todos y muy serios se prepararon para el paseo romántico de las dos gotitas, a la luz de la luna en un estanque de superficie plateada, cuando estaba todo preparado gritaron YA ESTÁ !!!

Y las gotitas se vistieron con sus trajes de gala, estaban bonitas, contentas y emocionadas, montaron en la hoja que estaba preparada a la vera del estanque y empezaron a deslizarse por la superficie bruñida acompañadas de una suave música que las acompañó en su paseo.

Llegaron al centro del estanque, había una fuente con un pedestal, arriba de todo dos pájaros se arrullaban...mientras el agua que caía suave también cantaba.

Bajaron de la hoja y en el pedestal, al lado de los pájaros bailaron un ratito

.

Cuando se cansaron volvieron a la góndola y apoyándose una con la otra con las cabecitas juntitas se quedaron dormidas mientras la música sonaba y sonaba suavemente.

DON-DON-DON-DON-DON-DON-DON-DON-DON-DON-DON-DONNNN

Doce campanadas... la ranita remó y remó hasta tocar la tierra, cogió a las gotitas dormidas y las puso en su espalda y a pequeños saltitos para que no cayeran, para que no despertaran las llevó y depositó dentro de una flor, esta flor que se abre por la noche... y que desprende tanta olor, así, mañana cuando salga el sol estarán juntas y resguardadas de su calor.

Y las gotitas, encerraditas en la flor, sabían que por la noche ésta se abriría y podrían contemplar un escenario nunca visto, pues por la noche siempre dormían

BUENAS NOCHES GOTITAS QUE TENGÁIS FELICES SUEÑOS



miércoles, 1 de junio de 2005

Las gotitas en el parque de atracciones

un jardín Posted by Hello


Y amaneció y las gotitas despertaron, estaban solas, cada una en un lugar.

Miraron a su alrededor las dos al mismo tiempo, aunque ellas no lo sabían, y se extrañaron, notaban algo raro, no sabían que les pasaba, era nostalgia? era añoranza? no lo sabían eran sentimientos que los tenían dentro no sabían que los causaba.

-Ya se que me pasa! estoy sola... y mi compañera?

Y al unísono empezaron a llamar: Compañeraaaa, donde estás? y el eco repetía, o era otra voz que llamaba? Compañerooooo, donde estás?

Y casi sin saberlo se empezaron a buscar.

El sol las miraba... si tardaban en encontrarse desaparecerían por mucho que se empeñara en no calentar.

Y tuvo una idea, con mis rayos las alumbraré y brillarán y con sus reflejos se encontrarán.

Y así fue, el sol alumbró a una de ellas que brilló esplendorosa, después alumbró a la otra que reflejó sus rayos y las gotitas curiosas miraron interesadas y quisieron saber que pasaba.

Y aún sin saberlo fueron, una y la otra, a su mutuo encuentro. Y se encontraron.

-Jajajajajajaaaaaa eras tú quien brillaba así?

-Jajajajajajajaaaa eras tu que me cegaste a mí?

Ya estaban juntas y de pronto notaron que la añoranza desaparecía y disfrutaban de su compañía. Eso era lo que buscaban, eso era lo que las alegraba.

Que hacemos hoy? –pregunto una a la otra-

-Lo que quieras, lo que te apetezca.

Miraron a su alrededor...¿dónde estamos, donde hemos despertado?

-Mira! es un jardín lleno de flores hermosas.

-¿Vamos a jugar?- propone una de ellas-

-Perfecto! vamos a jugar... y se cogen de la mano.

-A que jugamos? dicen las dos....

Jajajajajajaaaaaa es divertido...siempre coincidimos. Vamos a imaginar.

-Estamos en un parque de atracciones, ¿vale?

-Vale! por donde empezamos?

En una hoja de una gran palmera estaban...

-Mira, parece un tobogán. ¿Nos deslizamos?

Y así lo hicieron, cogidas de la mano se deslizaron entre risas y contento, era un tobogán enorme, largo, verde, fresco....y se dejaron caer... y aterrizaron en el centro de una margarita.

-Una margarita! que linda es? ¿qué podemos hacer?

-Saltamos de hoja en hoja, como si fueran palancas, y brincarán con nuestro cuerpo y nos lanzarán arriba y volveremos a caer y así hasta terminar la rotonda.

Y así lo hicieron, iban saltando de hoja en hoja, la margarita complacida hacía palanca con sus pétalos y las gotitas saltaban de uno al otro como si de camas elásticas se trataran.

Cuando terminaron la rotonda agradecieron a la margarita su esfuerzo y de ella se despidieron.

Escogieron un clavel.

-¿Qué parece?

-Las montañas rusas! Si corremos por sus bordes rugosos y desiguales... parecerá que subimos y bajamos como si fueran de verdad.

Y así lo hicieron, y el clavel las acogió, preparó sus hojas, las preparó con bordes sinuosos de distintos colores.

Y allí que van las gotitas... deslizándose arriba y abajo, ahora juntas, ahora se persiguen, ahora se alcanzan, ahora se abrazan, y venga subir y bajar.... por caminos de colores, por caminos vertiginosos, por caminos embriagadores. Hasta que se marearon...

-Buff! que cansado!

-Si, lo es... es un precioso clavel, que ha sido tan amable de dejar que nos deslizáramos entre sus hojas apretadas, olorosas... sinuosas... como si de montañas rusas se trataran.

Gracias clavel, nos hemos divertido mucho! –agradecen las gotitas-

-Cuando queráis jugar solo tenéis que avisar...me gusta sentir vuestro cuerpo fresco en mis hojas... también me gusta veros disfrutar.

-Y ahora donde vamos?

-Le pedimos a la rosa que nos deje ir con ella?

-Es muy bella, no se si querrá.

¿Rosa, nos dejas venir y jugar contigo? –le preguntan tímidamente-

¿Y a que queréis jugar? –inquiere la rosa sorprendida-

Pues... aún no sabemos, lo pensaremos.

Y que se ponen las dos, todas serias, a pensar... ¿a que se puede jugar con una rosa?

-Ya lo se!

-Yo también!

Jajajajajaaaaaaa ¿a que hemos pensado lo mismo?

Y así es... la rosa servirá como tiovivo, con sus pétalos enroscados... parecerá que demos vueltas y más vueltas y más y más.

-¿Nos dejas? ¿Quieres?

Está bien, si vuestra imaginación puede yo también –contestó la rosa sonriente a la propuesta-

Y la rosa enroscó sus pétalos para que pudieran girar, ahora los abría un poco y parecía que volaran como si en un columpio se encontraran y ahora las cerraba y las gotitas giraban y giraban pues dentro de la flor se encontraban... y volvían a volar... hasta que... el sol las avisó, las hizo brillar.

¿Sol, que ya vas a calentar? –le preguntaron-

-Si, no puedo esperar más.

Espera, espera un momento que buscamos refugio para así mañana juntas podernos despertar.

Se despidieron de la rosa a toda prisa.

-Gracias rosa! Adiós hasta otra.

-Gracias rosa! has sido generosa.

Y hallaron una pequeña flor que se cerraba con el sol.

-Allí nos refugiaremos y bien juntitas dormiremos... nos fundiremos en una gota para no abultar.

En una pequeña flor llamada “dama de noche” se ocultaron para no desaparecer con el sol; al cerrarse, la pequeña flor las resguardaba del calor.

Y allí quedaron y se fundieron. Y gritaron las dos al mismo tiempo:

-Ya está sol ya puedes calentar!

Mañana nos veremos y esta noche cuando la flor se abra con la luna jugaremos.

lunes, 30 de mayo de 2005

El baño de las gotitas

un charco en el bosque Posted by Hello


Y continuan las gotitas

con sus aventuras...

estamos en verano

y toman su primer baño

El sol se levanto e iluminó el bosque con cuidado, miró por aquí y por allá en busca de las gotitas, sabía que andaban por allí pero no las veía.

Allí! allí están dormidas! abrazadas una a la otra... jajajajajajaaaa un día despertarán y no sabrán si son dos o si es una, tan fuertemente abrazadas estaban que se confundían, se fundían una con la otra.

Con mucho cuidado les envió un débil rayo de calor y las lamió.

Ops! –despertó una de ellas- el sol ya salió!

Buenos días sol, lucirás alegre hoy? –preguntó desperezándose-

-Si gotita, como siempre, por eso os busqué y desperté, debéis resguardaros pues pronto calentaré.

-Oooh! gracias, gracias, dormíamos tan profundamente... ahora nos cobijamos en el bosque, nos resguardaremos inmediatamente!

Vamos, vamos, vamos!!!!!! –dijo zarandeando a la que aún dormía – debemos irnos al bosque, que el sol me despertó dulcemente.

Ooooooaaaaah!!!!!!!!!! –se desperezó la gota dormida, ¿ya es hora? con lo bien que dormía!

-Vamos, vamos, vamos!!!! no te entretengas que el sol calentará pronto y si no te escondes te secaras, ¡tonto!

Estiró con fuerza y levantó de un bote a la gota perezosa....

-Jajajajajajaaaaaaa. Buenos días gotita dormida!

-Buenos días gotita hermosa! gegegege

Y cogidas de la mano empezaron a andar, se adentraron en el bosque que parecía que aún dormía, era espeso, fresco y umbrío, seguro que en él podrían pasar el día.

-Que podríamos hacer? –preguntó una de las gotas-

-Vamos a desayunar? –propone la otra-

-A desayunar? y que pueden comer dos gotas de rocío?

-Ah! no se... ya nos lo inventaremos, pero me gustaría sentarme en una mesita con mantel de hoja verde, dos pequeñas campanitas como vasos, dos botones de margarita como platos y de servilleta... una hoja de amapola pequeña. Sería bonito no?

-Si, muy bonito, pero que comemos? que bebemos?

-NADA! pero lo hacemos ver. Los niños juegan así y a ninguno le extraña!

Y resignada, la gota dormilona siguió a la otra. "está locatis" –pensó- pero si se divierte ella, también lo hago yo...

Y sin pensárselo dos veces, fueron a buscar una "mesa" de piedras pequeñitas, dos sillitas no muy altas para no caerse, pidieron a una enredadera una hoja para hacer el mantel, dos campanitas pequeñitas se prestaron para hacer de vaso, las margaritas plegaron sus pétalos para transformar su botón en plato y las amapolas cedieron gustosas sus hojas rojas para las servilletas.

Y ya con la mesa preparada, se sientan.

-Y ahora que? –pregunta, con sorna, la gota escéptica-

-Pues... no se, esperemos a ver, mientras podríamos charlar y reír como si esperásemos al camarero.

-Pues riamos y charlemos.

Y como dos cotorras empiezan a explicarse cosas.

Allí, muy cerca, había un charquito de agua que se había formado en un hueco de una roca plana, parecía una piscina, el agua estaba clara y límpia.

Mientras estaban charlando, distraídas, llegó un gorrión y empezó a bañarse, de aquella manera que hacen los pajarillos, se meten en el agua y de pronto esponjan las plumas con un rápido movimiento y se sacuden con gozo el agua.

Y así una y otra vez se van bañando con sus saltitos divertidos.

-Mira! un gorrión que se baña. Que lindo!!! Que divertido!!! ¿Nos bañamos?

La gota escéptica se la quedó mirando extrañada.

-Estás loca? Nosotras no podemos bañarnos, nos mezclaríamos con el agua y desapareceríamos! Que no lo sabes?

-Si, si, claro, tienes razón –contesta decepcionada la gotita que hizo la propuesta- Que pena!

De pronto da un bote y empieza a saltar toda excitada y a explicarse moviendo mucho los ojos y las manos.

-Ya lo tengo!! ya lo tengo!! –ríe a carcajadas- Tengo una idea genial para poder bañarnos y no desaparecer.

-Para! para! no te excites tanto. Vamos a ver, que se te ha ocurrido ahora? alguna idea atolondrada, seguro!

-No! No! funcionará, ya lo verás! –y continúa riendo toda contenta y convencida-

-Ves el gorrión que se baña?

-Si, claro que lo veo.

-Ves que cuando sale del agua tiene gotitas en su cuerpecito, las gotitas que se sacude para secarse?

-Si, si –dice la otra gotita fijándose en el gorrión-

-Pues ya ves, no desapareceremos, saldremos como gotitas encima de sus alitas.

-Estás segura? Pero nos daremos de tortazos, cada vez que se sacuda saldremos volando!

-Ya, pero no nos haremos daño, somos blanditas. Venga, vamos a probarlo!

Y de un revuelo, coge de la mano a su compañera y se van corriendo hacia el charco, una vez en el borde se lanzan dentro del agua y... como si hubiera un torbellino en el centro, son absorbidas por los chapoteos del gorrión y empiezan a resbalar por sus plumas hasta que de pronto, como una atracción de feria, salen despedidas de una sacudida.

Zuuuummmmmm!!! Ooooh!!! Que divertido!!!

Salen volando las dos y .... pataplof! caen al suelo

-Ondia que topetazo!

-Te has hecho daño?

-No, no, pero que impresión salir disparado.

-Te ha gustado?

-Bueeeeeno, un poco movido pero es divertido.

-Volvemos a intentarlo?

-Venga, vamos!

Y así lo hacen, vuelven a chapuzarse en el charco y al rato.... Zuuuummmmmm! salen volando nuevamente.

Una vez, por separado, la otra, bien cogidas de la mano, hasta que el gorrión decide terminar el baño.

Se las mira y dice:

-Que, os habéis divertido? Vaya ideas de bombero!

-jejejejejeeeee si, si que nos hemos divertido. Nos dejarás jugar otro día?

-Todo los días que queráis si nos encontramos y el agua forma charco.

De pronto el gorrión pregunta:

-Queréis venir y volar conmigo?

-Se puede? Podemos? –pregunta la "locatis"-

-Si, intentaré que os quedéis enganchadas a mi cuello y volaremos un rato.

-Si! si! si! –grita entusiasmada, se gira y mira a su compañera-

-Que te parece? lo probamos?

-De acuerdo, probemos; al fin y al cabo si nos caemos no nos haremos daño, solo será una caída desde más altura, pero vale la pena, seremos las primeras gotitas que casi rozaran el cielo. Haremos al revés que la lluvia, ella cae hasta el suelo y nosotras subiremos hacia el cielo.

Y así lo hicieron, montaron en el cuello del gorrión y los tres salieron volando.

Volaron y volaron...

como mi imaginación,

que también va montada

encima de mi gorrión.